Era un día como cualquiera en Ogilvy, todos llegaban a la agencia y encendían sus computadoras para una jornada más de trabajo. Milenka Maldonado, nuestra Head of Strategy and Planning, nos informó que se nos había otorgado la misión de crear un spot publicitario para el BCP. Debíamos comunicar que se estaban sorteando un millón de bolivianos cada tres meses entre clientes con cuentas en bolivianos.

Nos reunimos y pusimos nuestras mentes a trabajar utilizando un proceso creativo llamado Dramatizing Idea. En este proceso se busca un mensaje clave para luego dramatizarlo y llegar a lo más profundo de una idea.

Nuestro One Line Brief para esta misión era el siguiente:

El BCP regala un millón de bolivianos cada tres meses.

Como siempre, comenzamos a lanzarnos preguntas: ¿Qué se siente ganar un millón? ¿Qué se haría con un millón? ¿Cómo se gastaría ese millón? y otras más para el spot. De entre todas las ideas que salieron durante el proceso, nos interesamos en una en especial… la idea de Milenka.

Todas las ideas que lanzamos estaban enfocadas en el ganador, pero Milenka pensó diferente. ¿Qué sentiría la otra persona al enterarse que ganamos un millón?

Envidia.

Como vemos, el enfoque juega un papel importante al momento de hacernos preguntas para llegar a respuestas más útiles. Fue así que, gracias a la buena idea de Milenka, llegamos al siguiente Dramatizing:

Ahorra en el BCP o vas a sentir envidia cada tres meses.

Henry y yo nos habíamos quedado trabajando en Ogilvy para seguir dándole forma al spot. Comenzamos a mencionar situaciones de la vida donde la gente podría sentir envidia. Durante el intercambio de ideas atiné a mencionar varias situaciones que pueden ser vistas en el spot. Y, sinceramente, debo confesar que entre ellas existe una especial para mí.

Mientras pensaba en aquellas situaciones de envidia, recordé cuando mi princesa me hablaba sobre sus muñecas de marca “My Scene”. Ella me contaba que siempre le gustaron, que sólo pedía esas muñecas para navidad e incluso ahora, cuando salimos a pasear, ella pregunta por ellas en las jugueterías.

Entonces, imaginé a mi princesa sonriente jugando con su My Scene mientras un osito, que solía ser el preferido, observaba envidioso desde el fondo de la habitación.

En cuanto la escena terminó de reproducirse en mi mente supe que tenía que contársela a Henry, aunque me sintiera un poco inseguro. Gustó y quedó.

Como es de esperarse, se realizaron modificaciones en todas las escenas para que el mensaje quede bien explícito en el spot. Ahora, en esta escena en particular, se muestra una niña eligiendo muñecas de la misma marca… pero la esencia es la misma. Gracias por la idea princesa.

Participar del equipo creativo aportando ideas en las viñetas del spot fue gratificante. Ver el spot construido me llenó de satisfacción y motivación después de aquellos primeros meses en los que sentí que no aportaba en nada, que mis ideas son basura y que quizás no haya nacido para esto.

Cuando Henry nos llamó para ver el off line (borrador) del spot, observé cómo se iba reproduciendo en la televisión todo aquello que se había planeado. Era magia, lo intangible se hacía tangible.

Henry me dijo alguna vez que cuando vea mi trabajo reflejado va ser otra cosa, que cuando suba a recibir un premio por alguna de mis ideas voy a ver la grandeza de este oficio. Fue tal cual.

Henry es bueno motivando gente con hechos.

Te dejo el spot publicitario aquí abajo, no olvides activar el audio.
Gracias ser, nos leemos pronto.

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